Al parecer nuevo hallazgo de restos MUISCAS

CULTO MUISCA AUN EN EL ENTORNO

Por Olga Lucía Ríos A- escritora

Está corriendo la bola

Dicen habitantes del lugar, que todo ha ocurrido sin que muchos se enteren, que el hallazgo se dio terminando el año 2017, cuando estaban haciendo unas zanjas en una finca del Doctor Luis Fernando Lloreda, ubicada en la vereda de Checua, en Nemocón Cundinamarca.

El sol y la niebla atrapados entre los barrancos y caminos pedregosos, esconden misterios ancestrales que en pocas ocasiones salen a luz.

Al parecer, uno de esos rostros del pasado se pudo quitar el velo en días recientes, en el área, donde es frecuente encontrar evidencias pretéritas que duermen en el subsuelo.

El silencio, principal habitante en los abrigos rocosos que se encuentran en varios sitios primitivos de diferentes épocas, ubicados en la vereda de Checua, ha sido fiel testigo de cada encuentro con este legado ancestral.

En la década de 1970 se realizaron las primeras investigaciones arqueológicas, permitiendo reconstruir aspectos de la forma de vida de los primeros pobladores, entre 9.000 y 6.000 años antes de nuestros tiempos. Muy seguro, los nemzas, de la nación muisca.

Las excavaciones realizadas por el Dr. Gonzalo Correal Urrego en 1979 sacaron a la luz artefactos líticos, instrumentos de hueso y restos óseos de una variada fauna: venados, zorros, nutrias, saínos, grisones, jaguares y roedores que habitaron la zona hace más de 7.000 años.

En 1992, en la base de estos subsuelos, se presentó el hallazgo realizado por la Doctora Ana María Groot, denominado “El yacimiento de Checua”, se describió como un “asentamiento de cazadores y recolectores al aire libre, se reconstruyó una secuencia cultural desde aproximadamente 8.500 años antes del presente”.

El Instituto Colombiano de Antropología e Historia, al realizar  visitas de expertos a estos sitios, y de los análisis jurídicos pertinentes, el 18 de marzo de 2011, expidió la resolución No. 040 “por la cual se declaran estas, “Áreas arqueológicas protegidas del Valle alto del río Checua”

Todo hace suponer que

A 7 km al norte del municipio de Nemocón, al finalizar el año 2017 en esta importante zona, donde se encuentran varios sitios con vestigios de gran antigüedad, cuyo valor es incuestionable; al excavar, para realizar unas zanjas, -se comenta- que se hallaron restos indígenas e instrumentos de trabajo elaborados en piedra y hueso, en los predios del Dr. Lloreda, al lado donde funciona el colegio Megaula Cohete, que corresponde al grupo I.E. Fundación Alberto Merani FIPC, y una granja avícola llamada Extremadura.

Testimonios manifiestan, no entender, porque algo tan importante para el municipio, no se haya dado a conocer en los medios, siendo de un valor cultural de interés nacional, regional y local; por su antigüedad y la escasez en el país de yacimientos primitivos conservados, correspondientes a ocupaciones tempranas de cazadores y recolectores.

Ha sido su refugio

Nemocón arrimo de los aborígenes de la región, fue lugar elegido por los zipas para lanzar sus gemidos, sus llantos religiosos y sus himnos de tristeza en forma de ritual

Desde dic 16 de 1777 se trasladan a Nemocón los indios de Tausa, el  09 de octubre de 1778, los últimos ochenta indígenas de Zipaquirá también llegan a este sitio, igual que los indios de Pacho.

De acuerdo con estos datos, bien les valdría pasar la eternidad en estos refugios.

La nación Muisca, fue el grupo de lengua chibcha más importante de los Andes colombianos, que ocupó la zona aproximadamente 1000 d. de C.

Que siga corriendo la bola pues

Y que se escuchen sus cantos y dancen sobre estas sus tierras.

Que no se corten estos vínculos con nuestro pasado muisca.

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