EL MUNDO SE VISTE DE LUCES, I

EL MUNDO SE VISTE DE LUCES, I

Como si de pronto se confabularan los ángeles contra los demonios, se encienden luces, disipando las tinieblas de un mal año, una desilusión, una pérdida o simplemente de una rutina agonizante de repeticiones y esfuerzos por sobrevivir a una economía globalizada que hace de la batalla diaria un permanente encuentro con el temor al futuro. Se cuelgan guirnaldas brillantes que cruzan las avenidas como conjurando el mal, reforzando este exorcismo, sonidos de canciones alegres que por lo general son las mismas de siempre, carteles dorados que desean felicidades. Las casas, edificios y plazas se visten con figuras de mágicas combinaciones brillantes y coloridas que pasando la frontera de lo material, tocan hasta los corazones más fríos, llenándolos de promesas de renovación.

Decorar ventanas, puertas y paredes con campanas, velas, ángeles o cualquier elemento navideño, cambia la rutina y el diario quehacer.

¡Es navidad!

NAVIDAD

Término latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que celebran el 25 de diciembre las iglesias: cristiana, ortodoxa, rumana, anglicana y algunas protestantes, conmemorando el nacimiento de Cristo. Festejada el 07 de enero por algunas iglesias ortodoxas que no se acogieron al calendario gregoriano (nombre derivado de su reformador, el papa Gregorio XIII). Aunque algunos historiadores de la época argumentan que el nacimiento de Jesús fue por los meses de abril o mayo. Teoría fundamentada en materias geográficas que se apoyan en la lógica de que en Belén, hemisferio norte, el mes de diciembre coincide con el invierno, lo que pone en duda que los pastores hayan estado al aire libre, que el cielo de esa noche haya sido estrellado, como se narra en textos bíblicos.

“Christmas” término en inglés, significa Misa de Cristo. Es a su vez, la celebración homóloga a la navidad en algunas  partes del mundo. En alemán se utiliza el término “Weihnachten”, que quiere decir Noche de Bendición.

Podríamos así, desfilar por países y distintas lenguas, en donde se manifiesta ese sentimiento de unión fraternal en torno al nacimiento de su Dios, en su mayoría por el mismo periodo en el mes de diciembre.

¿Y MÁS ALLÁ DE LAS LUCES?

Para los niños, junto a las luces del árbol de navidad, se enciende la magia de su imaginación, que vuela construyendo regalos, y reencuentros, deseando que llegue el día 24, para además deleitarse con manjares de la abuela, compartir juegos con parientes de su edad, quienes durante el año pasan distantes.

Para los adultos, nos hace sentir más cercanos a los demás y recuperar ese espíritu infantil que ocultamos el resto del año, se apoderan de nosotros una mezcla de sentimientos que viajan al pasado con nostalgia. Revivimos nuestros muertos y todo el que está ausente, se convierte en el ocupante principal de la mesa, en la cena de navidad.

HISTÓRICAMENTE

Adopción de la Navidad en 25 de diciembre

Hasta el siglo III no se tienen noticias sobre el día del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres (sacerdotes) y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX, I, 13-196): VIII kal. Ian. Natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.

La difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de África (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.

Se refieren diferentes hipótesis sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad. Según defiende William J. Thige, en el siglo III ya se exaltaba el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, aún antes de que los romanos celebraran la fiesta del Sol invencible (Sol Invictus).

Comentan otros autores, que la celebración de esta fiesta en el período establecido, se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos.

En el Imperio romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el principal acontecimiento social, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I, pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha y finalmente el papa Liberio decreta este día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354.

Al parecer optaron por festejar el glorioso nacimiento en esa fecha, influenciados por ser épocas escogidas para rituales paganos de gran acogida, como el Cápac Raymi de los Incas, era una fiesta religiosa prehispánica en honor al Sol que se llevaba a cabo en el mes de diciembre, se realizaban sacrificios de animales, se bebía chicha de jora, se mascaba coca y se bailaba. Corresponde al primer mes del calendario inca. En Roma, el Sol Invictus (“sol invicto”) o en forma completa, Deus Sol Invictus (latín “el invencible Dios Sol”) fue un título religioso aplicado al menos a tres divinidades distintas durante el Imperio romano: El Gabal, Mitra y Sol. Estos entre muchos otros.

Continuará…

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