FANTASMAS EN LOS MUNDOS, VII, Fin

CONCLUSIONES

INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

En el año 2014, investigadores de la Escuela Politécnica de Lausana, Suiza, obtuvieron evidencia científica que sustenta una explicación biológica para la “sensación de una presencia sobrenatural”, a la vez que lograron replicarla en un laboratorio, al utilizar un robot para interferir con las entradas sensorio motoras del cerebro de varios voluntarios. Algunos participantes, al ser confrontados con sensaciones sensorias motrices contradictorias, reportaron “sentir la presencia hasta de cuatro fantasmas”. Cubriendo los ojos de los participantes, se les pidió que realizaran movimientos con sus manos frente al cuerpo, mientras un robot reproducía sus movimientos y al mismo tiempo tocaba sus espaldas. Al introducir un retraso entre el movimiento y el toque del robot, se creó una percepción espacial distorsionada, que fue percibida como una presencia fantasmal. Mediante una resonancia magnética nuclear, se pudo determinar que los cerebros de los sujetos estaban experimentando una interferencia en regiones asociadas a la autoconsciencia y la posición espacial. Los investigadores demostraron que la sensación de una presencia fantasmal es causada por lesiones en tres regiones ubicadas en el cerebro a nivel de la corteza frontoparietal, las cuales se pueden observar en pacientes esquizofrénicos, o en pacientes sanos expuestos a situaciones extraordinarias. De igual forma, el estudio explicó que la ilusión de percibir una presencia fantasmal es provocada por una propiocepción distorsionada, percibiendo al propio cuerpo como un “otro” en lugar de “sí mismo”.

DEFINICIONES SOBRE CUENTOS DE FANTASMAS

El cuento de fantasmas, o historia de fantasmas, es toda aquella obra de ficción o drama, dentro del género de terror, que incorpora un fantasma, o simplemente toma como premisa la posibilidad de su existencia, o bien la creencia de los personajes de la obra en ellos. El escritor y especialista británico L. P. Hartley describía este tipo de narración como «la forma más exigente del arte literario». De la misma opinión fue la también especialista May Sinclair: «Considero los cuentos de fantasmas como una forma de arte perfectamente legítima y, a la vez, la más difícil». A lo que añadió: «Los fantasmas tienen su propio ambiente y su propia realidad; tienen también su propio escenario dentro de la realidad diaria que conocemos; el narrador maneja dos realidades al mismo tiempo».

En una Antología de fantasmas que preparó, el estudioso español Antonio Ballesteros afirmó a su vez: «Aunque pueda parecer lo contrario, el relato de fantasmas es una de las formas más difíciles y complejas de la escritura literaria, pues, con un escaso número de ingredientes, se ha de construir una suerte de microcosmos de terrorífica atmósfera, que, si no se maneja con soltura y brillantez estilística, puede precipitarse irremisiblemente en lo grotesco y lo ridículo».

El historiador y estudioso del género estadounidense Jack Sullivan explica en pocas palabras los motivos del interés que despierta el cuento de fantasmas entre el público: «En cuanto a las razones últimas por las que leemos estas historias, cabe señalar que semejante pregunta aburrida e incontestable ya se ha planteado demasiadas veces. Basta el hecho de que nos divierten. Las razones siguen siendo tan perversas y misteriosas como las mismas historias».

Aunque no se circunscriben a la órbita anglosajona, los representantes más destacados de la modalidad son autores en lengua inglesa de la época victoriana, como M. R. James, Algernon Blackwood, Joseph Sheridan Le Fanu, Henry James, Charles Dickens, Edith Wharton, entre otros.

FANTASMAS, SOCIEDAD Y ECONOMÍA

Como fuente prístina de curiosidad la creencia en fantasmas es tema que ha suscitado mucho negocio editorial, teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y periodístico, porque se genera como una leyenda urbana, y por eso supone con frecuencia una atracción turística para algunos lugares históricos relacionados con estos fenómenos. Provocando la aparición de grandes intereses creados en torno, de distintos grados de fraude y negocio o ambos y, por consiguiente, del rechazo a toda explicación racional o científica de este tipo de fenómenos; de ahí la explotación y fomento del miedo y del ambiente morboso y el lenguaje elíptico y oscuro que los rodea, así como la asfixia consciente de toda verdad que pueda existir en el fondo del asunto. La verdad se deja encerrada en la ignorancia.

De ahí que la desconfianza, el empirismo y el escepticismo sean requisitos imprescindibles para abordar estos temas que han generado y generan una amplia literatura (novela gótica o de terror), cinematografía y teatro. Y, han creado innumerables leyendas y mitos, si es que estos, inversamente, no han creado este bulo; la ciencia considera creer en fantasmas un tipo de superstición muy asentado en la psicología del ser humano, porque se alimenta de la necesidad de vida eterna, como la religión, y sublima una muerte inaceptable y aborrecible.

Desde antiguo la mitología, la religión y otras manifestaciones de folklore o literatura han creído, en la existencia de entidades sobrenaturales, manifestaciones vitales o númenes más o menos inmateriales de varios tipos. Estas, permanecen en el imaginario del diario vivir y se recrean viajando y transformándose en los tiempos y en los mundos.

Fin

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