LA CUEVA DE LA GUALA

LA CUEVA DE LA GUALA
Por Olga Lucia Rios A
Se dice en la vereda, que aunque pasan los años, no dejan de escucharse gemidos y llantos cerca de La Cueva de la Guala. Que por el tiempo de la cuaresma y el mes de las ánimas, se ven desfiles de blancos fantasmas, personas que siguen buscando refugio, aun después de muertas.
El Bogotazo
El Bogotazo, “Abril 09 de 1948”, fue la manifestación espontánea de una turba enfurecida tras la muerte del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. Desórdenes, protestas y enfrentamientos marcaron la sociedad, dejando una huella sangrienta que dio inicio a la violencia en la historia del país. Coinciden varios historiadores en denominar El Bogotazo, como la semilla del conflicto armado en Colombia.
Dicen las crónicas de la época, que este acontecimiento, se pasa de una lucha bipartidista de derecha a ser una guerra del Estado contra los movimientos de izquierda.
Los hechos
La muerte de Gaitán crea disgusto en la mayoría de sus partidarios que se enfurecen y “a mano propia, hacen justicia” asesinado al que es señalado “culpable” de dar muerte al Caudillo. La ciudad es doblegada y envuelta en la anarquía total.
Fue común encontrar cuerpos sin vida en las calles de la capital, al morir en medio de la euforia que alteró sus ánimos; desolados unos y otros sin comprender porqué morían.
En concordancia con personas que vivieron en aquellos tiempos, una importante mayoría del pueblo, estaba persuadida de que Gaitán era su digno representante en el poder, al manifestar ideas en pro del pueblo quitándole beneficios a la oligarquía.
Fueron meses de disturbios, muerte y desolación. Sumiendo la urbe en el desorden, el escamoteo y hervor callejero.
Bajo el cielo lívido se acurrucaba una inmensa sombra, mientras lenguas de fuego se estiraban como queriendo derramar las nubes. Los incendios iban consumiendo la ciudad, los muertos se amontonaban como conjurando las calles, contra la represión y la violación de los derechos del pueblo.
El Bogotazo provocó una violenta reacción popular y opresión gubernamental, que destruyó 1425 edificaciones del centro de Bogotá. Otros edificios y locales comerciales, quedaron en orfandad total, deshabitados, en la oscuridad apenas rota por el vago recuerdo de proyectos y sueños de comerciantes que habían apostado a un mejor futuro.
La súbita oscuridad que siguiera a la muerte, se extendía por las solitarias calles que invitaban al recogimiento de los más vulnerables. Transitadas por quienes se sintieron amenazados, no solo por los que creyeron tener el deber de sentar precedentes violentos a favor de una causa que les arrebataba hasta la amistad de sus coterráneos, solo por vestir el color opuesto. Incertidumbre y desconfianza hacia el futuro, eran el común denominador, creando el caos en torno.
La reacción del estado
Política de estado, de exterminio contra la oposición a lo largo y ancho del país, inducen al gobierno a la conformación de bandas armadas procedentes de la vereda Chulavita del municipio de Boavita en el departamento de Boyacá, con el objetivo de restablecer el orden.
Los Chulavitas, grupos conformados por campesinos, reclutados rápidamente en enclaves conservadores del nororiente del departamento de Boyacá, con el objetivo de restablecer el orden y defender al gobierno conservador del presidente Mariano Ospina Pérez. Decían en ocasiones obrar en nombre del catolicismo, mezclando ideas que llevaban a mayor confusión. Llegaban estos a cualquier hora del día o de la noche, para cometer crímenes, supuestamente en nombre de la justicia. Siendo necesario proteger a los más inermes: mujeres, ancianos, niños y enfermos. En el caso del municipio de Nemocón, escondiéndolos en sitios como La Cueva de la Guala, ubicada en la vereda del Perico, de este pueblo cundinamarqués. Se cree que fue uno de las jurisdicciones más afectadas”.
Además de Los Chulavitas, surgieron los llamados Pájaros, asesinos a sueldo, en ocasiones patrocinados por terratenientes o gente del poder, también para eliminar opositores políticos. Los “Pájaros” tenían como norte fundamental eliminar liberales.
La filosofía política, de estos grupos, residía en un estado enérgico y centralista, basado en los principios de absolutismo, belicismo y patriotismo; y su objetivo era neutralizar a las guerrillas liberales, pero debido a su belicoso conservatismo, emprendieron una persecución contra toda persona partidaria de una Ideología distinta a la conservadora, lo que los condujo a ser ejecutores de varias masacres, donde no solo morían sus opositores.
Refugios
El cielo de carbón se entreabría de vez en cuando en sordos relámpagos, avanzaba la caravana con la lentitud de los que no tienen un horizonte claro, ni un sendero que les marque el destino anhelado. Y, parecían inmóviles al desplazarse cargados solo de miedo e incertidumbre.
Así, a consecuencia del conflicto armado, desde los años 1950, se presentan zonas marginales en la geografía. En general regiones cercanas a las selvas, están habitadas hoy por campesinos colonos desplazados por la violencia. En estas zonas el Estado ha tenido poca o ninguna representación y por consiguiente, no hay articulación con el mercado nacional o mundial. Es preciso recordar que la geografía colombiana incluye tres cordilleras y dos valles interandinos, Magdalena y Cauca, además de los Llanos Orientales y extensas sabanas en la costa Caribe.
Dinámica
Los desplazamientos de personas vulnerables, por su condición política o económica, consecuencia del conflicto bipartidista; sin duda trascendió a despejar el paso al oportunismo, dejando en el camino, no solo la muerte, sino el desplazamiento forzoso, que inicio con la simple búsqueda de un refugio local improvisado, solo por horas, días o noches dependiendo la gravedad de las circunstancias.
En Nemocón
En Nemocón, como en muchos otros pueblos del territorio Colombiano, se vivió de manera muy marcada esta epidemia de violencia y activación de resentimientos sociales.
La Cueva de la Guala, es un sitio ubicado al pie de una montaña en la vereda del Perico en Nemocón Cundinamarca. Se le atribuyen cantidad de leyendas. Incluso dicen algunos vecinos, que en fechas recientes, unos niños fueron sorprendidos mientras jugaban, por una especie de platillo volador dorado, que salió de la cueva y viajó por los aires para descender más o menos por Cerro Verde, otra vereda del municipio.
Entre otras leyendas que se tejen entorno, está la de que es guardada por entidades, que celosamente cuidan tesoros indígenas. Se comenta que muchos han muerto tratando de saquearla.
Dicen los nemoconenses
Que en medio de la humedad de la atmósfera, a la entrada de la cueva, ante la inminencia del día por llegar en un lívido fondo negro del monte, junto al cerro. Sin perdón en su intención después de enterrar a sus muertos. Allí, al pie de la montaña, en donde los eucaliptos retoñaban con fuerza, algunos de los habitantes se aglomeraban, provistos de palos, piedras y toda clase de armas para defenderse.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *